
¿Qué es la psicología?
La psicología es el estudio científico del comportamiento humano, entendido no sólo como lo que un organismo hace, sino también en qué contexto lo hace y los niveles de interacción que hay entre conciencia, biología y el entorno en que se produce la conducta; la psicología estudia el comportamiento como interacción con este contexto y no sólo como actividad, tratando de explicar por qué unas personas actúan de una manera y otras de forma distinta, pero también desarrollando métodos efectivos acerca de cómo pueden cambiar las personas su comportamiento si lo desean, ayudándoles a reducir el sufrimiento, a aprender habilidades nuevas, y a conocerse mejor a uno mismo.
¿Qué es el comportamiento
humano?
El comportamiento humano es todo aquello que hacemos, voluntaria o involuntariamente, y que tiene efectos sobre nuestra salud, el ambiente o contexto en que vivimos, las personas que nos rodean, y que constituye un factor determinante de nuestra calidad de vida, y del ajuste emocional a nuestro medio. Cuando se habla de comportamiento o de conducta, no sólo estamos hablando de lo que es conducta observable, (hablar, escribir, caminar, etc.) sino también de nuestros pensamientos, creencias, deseos, etc. (que denominamos cogniciones o conducta cognitiva) y también lo que hace nuestro organismo y nosotros sentimos subjetiva y emocionalmente (ponerse nervioso, activar o deprimir las defensas del organismo, temblar, tensar los músculos, revolver el estómago, notar dolor, fatigarse, etc.)
¿Qué es un psicólogo?
Un psicólogo es un experto en comportamiento humano, un profesional de las leyes del aprendizaje y del apoyo emocional científicamente fundamentado que asesora a personas, familias e instituciones sobre los modos de cambiar comportamientos inadecuados o que producen sufrimiento y dolor , por medio de estrategias y técnicas de tratamiento que están contrastadas por la investigación y son útiles cuando las aplica un clínico competente. El psicólogo está obligado, por normativa profesional, a un comportamiento ético en la práctica de su profesión (véase el
código deontológico del psicólogo).
¿Cuándo es necesario buscar ayuda
psicológica ?
En general, todo el mundo pasa por momentos difíciles en su vida, que está sometida a procesos de desarrollo, aprendizaje, crecimiento, adaptación y evolución continua.
Algunos problemas pasan con el tiempo; otros problemas pueden ser solucionados hablando con amigos y familiares; utilizando otros recursos y nuestra propia creatividad y habilidad en la solución de conflictos y problemas.
Sin embargo, muchas veces los problemas continúan y persisten a pesar de todo el esfuerzo que se haya hecho para solucionarlos. Esto se debe a que pueden ser particularmente difíciles, profundos o complejos y no podemos manejarlos sin el apoyo de un profesional porque el problema nos desborda y no sabemos qué hacer. En ese momento los servicios de ayuda psicológica profesional pueden ser útiles en el proceso de adquirir nuevas alternativas, nuevas perspectivas, y podría ayudar a aprender nuevos recursos y habilidades para afrontar la situación de una manera diferente.
La orientación y terapia individual puede ser particularmente útil cuando:
-Cuando se está pasando por un proceso de cambio en la vida, por ejemplo: la pérdida de un ser querido, divorcio-separación, una enfermedad o problemas de relaciones interpersonales, etc.
-Cuando se tienen preocupaciones con la identidad sexual o cuando hay problemas con la orientación sexual.
-Cuando existen preocupaciones y problemas que provocan dolor emocional, como depresión, adicciones, pobre imagen de sí mismo/a, trastornos en la alimentación, problemas de ansiedad, dificultad en la toma de decisiones, etc.
-Cuando se ha seguido un tratamiento con
psicofármacos y los problemas persisten, se han agravado, o no se percibe efectividad por medio de estos tratamientos.
La orientación y terapia familiar y de pareja puede ser útil cuando:
-Cuando hay problemas con uno de los miembros de la familia y esto está afectando a todos, por ejemplo: problemas infantiles y de adolescentes, depresión de un familiar, adicciones, esquizofrenia, etc.
-Problemas en la pareja, como celos, discusiones, dificultades en la comunicación, insatisfacción en las relaciones sexuales, etc.
¿Cómo puedo saber si me puede
ayudar un psicólogo?
La psicoterapia es un proceso complejo, pero sustancialmente podemos definirla como una relación de ayuda donde se crea una ambiente colaborativo y de confianza entre el terapeuta y el cliente, enfocado a la solución de los problemas emocionales, en que se dirige y estimula el cambio de comportamientos, pensamientos y emociones, a través del aprendizaje y práctica de diversas técnicas y procedimientos clínicos basados en la investigación científica.
A grandes rasgos, podemos decir que un buen psicólogo debe poseer dos tipos de cualidades:
CUALIDADES HUMANAS: capacidades de empatía, de escucha, de acogida del sufrimiento, de transmitir confianza, de uso clínico del lenguaje, tolerancia a la frustración, etc.
CUALIFICACIONES TECNICAS: conocimientos teóricos y técnicos de psicopatología, de modelos de comportamiento humano, de aplicación práctica de instrumentos psicológicos, capacidades de dirigir y diseñar tratamientos efectivos, actualización permanente, etc.
Tras el primer encuentro con el profesional se puede saber con cierta seguridad si puede ser de ayuda. Lo primero que hay que valorar es si uno se siente confiado/a con él/ella. Desde luego, esto no significa que tenga que convertirse en un amigo ni en una especie de confidente; esto no sería una relación profesional, pero es fundamental sentirse respetado en su individualidad y sus opiniones. Es importante confiar en el terapeuta, puesto que de no ser así, se puede tender a ocultar información importante, no implicarse lo suficiente en el proceso o abandonar prematuramente el tratamiento.
¿Qué tengo que preguntar al
psicólogo?
Cuando una persona accede a tratamiento psicológico, no se limita a pedir ayuda, sino que está adquiriendo y se tiene derecho a un servicio profesional de calidad, regulado en las leyes sanitarias y de consumidores (también en el ámbito público, puesto que se están pagando cotizaciones a la S.S. e impuestos). Por eso conviene estar bien informado de una serie de cuestiones formales y de procedimiento. No tema preguntar al psicólogo sobre los siguientes temas, tal y como lo haría a cualquier otro profesional que le prestase cualquier tipo de servicio:
-Tipo de terapia y efectividad de la misma, duración aproximada, etc.
-Experiencia y formación del psicólogo, especialización,
número de colegiado, etc.(*)
-Honorarios y forma de pago.
-Periodicidad de las sesiones y duración de las mismas.
-Confidencialidad y normas deontológicas.
(*)Todavía existe bastante confusión sobre las competencias y la formación de base que ha de tener un psicólogo clínico. En España, a diferencia de otros países, el único requisito legal para el ejercicio profesional es poseer el título de licenciado en psicología y estar colegiado. En otros países de nuestro entorno, como Inglaterra, Alemania o Italia, se exige una formación supervisada específica en psicoterapia. Es recomendable que un psicólogo clínico tenga experiencia clínica postuniversitaria y que tenga también formación y entrenamiento adicional en psicología clínica científica. Aunque es recomendable la posesión del
Título de Especialista en Psicología Clínica, esto no supone una garantía absoluta, tal y como está planteado actualmente el acceso al título, en la que ha sido posiblemente la mayor chapuza administrativa de la historia en un proceso de regulación-homologación de profesionales. De hecho, este título se ha otorgado a miles de aspirantes por la mera sinecura de haber estado contratado cierto tiempo en servicios públicos, sin pasar por un examen y con un nivel de supervisión clínica muy cuestionable. Por otro lado, hay profesionales excelentes que no han accedido todavía al título por la arbitrariedad e incompetencia con que se ha llevado un proceso de homologación que dura ya más de 11 años. Por tanto, fijémonos en la confianza y profesionalidad que nos transmite el psicólogo. Hay algunos signos de alarma que pueden indicarnos que no estamos ante el profesional adecuado.
¿Qué debo esperar de las primeras
visitas?
En las primeras visitas se produce la toma de contacto con el profesional , que va a permitir al clínico conocer el problema y empezar a valorarlo con el objetivo de formular una hipótesis sobre sus causas y sus posibles vías de solución. El psicólogo le preguntará diversos datos sobre su vida, relaciones, trabajo, etc. que tengan que ver con el problema, y tratará de recoger mayor información a través de cuestionarios, autoregistros (formularios en que el cliente observa su propia conducta, sus emociones y pensamientos) y otros métodos de evaluación.
Es importante tratar de ser lo mas sincero y objetivo posible, esforzarse en hacerse comprender. El psicólogo irá haciendo resúmenes de la información que se le da, y a partir de estos datos diseñará las estrategias a seguir, explicando claramente la naturaleza del problema y la efectividad de los tratamientos que se van a utilizar.
Hay que destacar que la psicoterapia no consiste en únicamente hablar, sino en aprender formas efectivas de afrontar los problemas que deben ponerse en práctica entre sesiones. El clínico dirige técnica y humanamente este proceso, pero es el cliente el que lo aplica a su propia vida.
¿Qué debo esperar del curso de la
terapia?
Es en esta fase en la que el psicólogo enseña al cliente estrategias concretas para afrontar los problemas y superarlos, en función del tipo de problema y la evaluación realizada.
Se trata de un trabajo progresivo de aprendizaje paso a paso en que la persona empieza a aplicar a su vida cotidiana lo que aprende en las sesiones, aunque puede ser necesaria una ayuda directa en situaciones especiales. También puede ser necesario contar con la colaboración de alguna persona próxima al cliente, como la pareja o algún familiar, siempre con el permiso expreso del cliente. Es muy importante el esfuerzo personal y la dedicación de tiempo al trabajo terapéutico para que éste sea efectivo. Un tratamiento psicológico, aunque puede ser muy variable, suele durar entre 2 y 6 meses.
Cuando la persona empieza a aplicar con destreza aquello que ha aprendido en diversas situaciones, y el problema va desvaneciéndose, el psicólogo empezará a distanciar progresivamente las citas. El objetivo de todo tratamiento psicológico es que la persona se convierta en su propio terapeuta y sea capaz de afrontar los problemas con éxito sin necesitar el apoyo de nadie, creando confianza en uno mismo y seguridad. Esta fase de seguimiento es útil para que la persona compruebe por sí misma que puede superar los problemas, y para resolver dudas sobre el futuro, previniendo posibles situaciones problemáticas y cómo afrontarlas. Aquí termina el tratamiento, pero el aprendizaje continúa, porque siempre van a haber oportunidades de practicar lo aprendido, y seguir madurando con la experiencia.
¿Qué diferencia hay entre un
psicólogo y un psiquiatra?
Un psiquiatra es un médico, y por lo tanto tiene una formación y una visión biomédica de los problemas emocionales, que es distinta a la que tiene un psicólogo. Por desgracia, y a pesar de la evidencia científica disponible, la psiquiatría actual sigue defendiendo un reduccionismo extremo de los problemas de la vida a meros procesos biológicos que acompañan a los síntomas y dificultades de las personas, y a veces tiende a verlos como la causa casi exclusiva de los mismos o bien como enfermedades del cerebro. Consecuentemente con ello, la estrategia principal de tratamiento que utiliza son los
fármacos, que utilizados de forma racional y justificada (es decir, en enfermedades con indicaciones expresas: esquizofrenia, psicosis maníaco-depresivas, epilepsia, etc.) , pueden aliviar el sufrimiento en gran medida y por ello, hay que tener en cuenta sus posibilidades. Pero, en la mayoría de problemas emocionales y de conducta (ansiedad, depresión, bulimia etc), tienen un grave inconveniente: la persona que los toma no aprende absolutamente nada que le ayude a afrontarlos (a menos que reciba un tratamiento psicológico) , por lo que no es infrecuente que haya recaídas al abandonar las pastillas, lo que sucederá tarde o temprano, en muchas ocasiones por los efectos secundarios o porque no hay ningún efecto positivo (atribuible al fármaco) tras meses o años de tomarlas.
Muchos psiquiatras abogan por los tratamientos combinados psicológico-farmacológico, lo que puede ser útil en ocasiones, pero en muchas otras los fármacos interfieren en la recuperación de la persona impidiendo que el tratamiento psicológico funcione, por lo que su función muchas veces consiste en retirar progresivamente los fármacos y dejar que se haga una intervención psicológica.
¿Todas las psicoterapias funcionan
igual?
Rotundamente: NO.
La psicoterapia es un área de conocimiento muy amplia y compleja (algunos autores han llegado a contar hasta 400 tipos diferentes de psicoterapia), sin embargo, no existen pruebas científicas de la efectividad de la mayoría de ellas. Ante esta confusión de enfoques (muchos de ellos basados en el misticismo, el esoterismo y la mera especulación) diversas organizaciones profesionales y sanitarias ( como la
American Psychological Association, la Organización Mundial de la Salud o el National Health Service británico) han publicado diversos informes para orientar a usuarios, profesionales y compañías aseguradoras de los tipos de tratamientos psicológicos efectivos que realmente ayudan a las personas con problemas, así como de los tratamientos de elección para diversos trastornos psicológicos.
Las principales conclusiones de la investigación apuntan a que el tratamiento más efectivo en la mayoría de casos es la terapia cognitivo-conductual, y existe evidencia de que ciertos tipos de terapias interpersonales, y las psicoterapias breves (cuyos componentes terapéuticos efectivos son esencialmente principios cognitivo-conductuales) también son útiles en algunos problemas.
En España la desinformación sobre este tema es muy importante (incluso entre los propios psicólogos) y la administración tampoco parece hacerse cargo de esta cuestión, salvo una tímida reforma del
catálogo de prestaciones sanitarias de la seguridad social que se hizo en 1995 y modificado en 2006 en que se excluye expresamente el psicoanálisis y la hipnosis de las prestaciones a cargo de la sanidad pública, aunque este decreto es demasiado ambiguo para poder ser aplicado en la práctica. Sin embargo, se ha iniciado un cierto interés en publicar evidencia científica en forma de guías de práctica clínica que son de escasa utilidad por el enorme sesgo pro-farmacología que presentan las guías sobre trastornos emocionales.
En el ámbito privado, es un derecho y un deber del usuario el informarse de la capacitación y enfoque terapéutico del profesional al que se acude, huyendo de pseudociencias, porque es su bienestar y calidad de vida lo que está en juego. Recuerde que tiene derecho en cualquier momento a obtener una segunda opinión confidencial. (véase
artículo)
LECTURAS RECOMENDADAS
AMIGO, I., PEREZ, M. (Eds.) (2003): Guía de Tratamientos Psicológicos Eficaces. (3 vols.) Madrid, Pirámide.
La Eficacia de los Tratamientos Psicológicos. Documento de la Sociedad Española
para el avance de la Psicología Clínica y de la Salud. Siglo XXI. Noviembre de 2002
FROJAN, M.X., SANTACREU, J. (1999): Qué es un tratamiento psicológico. Madrid, Biblioteca Nueva.
LABRADOR, F.J., ECHEBURUA, E., BECOÑA, E. (2000):
Guía para la elección de tratamientos psicológicos efectivos. Hacia una nueva psicología clínica. Dykinson Psicología.
SEVILLA, J. y PASTOR, C. (1991):
¿Podría ayudarme un psicólogo?. Valencia, Centro Terapia de Conducta.

